DE HUELLAS Y TRAMPAS Sonó otra vez el teléfono. Marcial Almeida lo miró rudamente con la intención de acallarlo. Levantó el auricular y lo soltó en un gesto rápido, sin dudas. Contó hasta diez, y ahora suena de vuelta, va a sonar ocho, va a sonar nueve, va a son... miraba el aparato, que volvió a sonar. Esta vez atendió. —Hola... Ya sé que sos vos, te conozco la voz Cecilia... sí, pero vos sabés que yo necesito el teléfono para trabajar... —jugueteaba con el cable —No es que no quiera verte, es que... claro... yo también... que yo también... —repitió en voz alta —No tiene sentido... bueno, puede ser mañana... digo que mañana, porque hoy ya es tarde... bueno, pero dejame usar el teléfono... no, ni yo... que yo tampoco... está bien, chau, hasta mañana... chau. Colgó. El calor del departamento persistía pese a la suave brisa que había comenzado a correr entre las ventanas abiertas. M...
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NO No ocurre como dicen que pasa. A veces miramos el horizonte y creemos ver una nube de humo a lo lejos. En realidad, no vemos nada, sólo el fin de nuestra percepción, que se ennegrece con la distancia. Se pone oscuro o se enturbia, según el caso, la hora del día o la posición del sol. Una serie de variables hace que la vista se distraiga con detalles falsos, aunque sepamos que el horizonte es otro lugar desde donde, tal vez, alguien nos mira. Desde allí, ese otro alguien ve un horizonte que es el nuestro. Es una transposición de imágenes tardías, lo que puedo ver ya ocurrió, no importa si fue hace un segundo o menos. Recuerdo que, cuando era chico, mi padre me explicó que las estrellas que vemos tal vez no existan. Desde entonces, cada vez que observo el cielo, tengo la misma sensación, pero sin la bruma alrededor. Nada es igual cada vez. Aunque la fatalidad me haga creer que todo se rep...
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ANALÍA Me crié a orillas del río, donde las aguas son más lentas y guardan el secreto debajo de la superficie. Ella era como el mar. Se agitaba en la espuma chispeante. Ella era toda una, igual al mar cuando avanza o cuando se retira. El mar es único. Es único como uno mismo. Cuando la vida se mueve, también se mueve toda, es un único cuerpo, hacia un destino irrepetible. El destino, igual que la orilla, puede avanzar o retroceder, pero también es el mismo y entonces, es toda la vida la que se mueve. Por eso, cuando Analía miró el vacío que se abría inexorable unos dieciocho metros hacia abajo, desde el quinto piso de aquel departamento en Mar del Plata —que nos vendieron con vista al mar hacía diez años y que ahora se sumía en una inmensa maraña de cemento—, sospeché que ella también, junto con la orilla del mar, avanzaba o retrocedía, pero siempre en su totalidad. Se volvió, se recostó en la barandilla y miró hacia dentro, donde la última luz, mortecina...
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LA DOLLY Yo la veía pasar muy tarde, cuando ya habíamos terminado de comer y mi papá empezaba a tomar vino y ponía la de guerra, que empezaba tarde para que los chicos no la veamos, pero yo me quedaba a verla porque mi papá decía que total, afuera había cosas peores que la guerra. Y yo le preguntaba ¿qué cosas? Y mi papá no me decía nada. Y ahí pasaba ella, muy linda, y no miraba para adentro. A mi, en verano, me gustaba la ventana abierta, así cuando ella pasaba, entraba el perfume que era rico y me hacía acordar un rato más de ella después, que ya no la veía por la ventana, porque afuera estaba oscuro. Pero mi papá muchas veces la cerraba porque decía que entraban mosquitos, puede ser. Un día le dije a mi papá que: ¿a dónde iba? y me contestó que a vos que te importa, y se enojó. Yo me quedé quietito porque a ver si me pegaba, pero no sabía por qué me iba a pegar, si nada más le había preguntado eso. En una de esas no me quería decir andá a saber porqué y a...
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DE HUELLAS Y TRAMPAS Hugo Cella Sonó otra vez el teléfono. Marcial Almeida lo miró rudamente con la intención de acallarlo. Levantó el auricular y lo soltó en un gesto rápido, sin dudas. Contó hasta diez, y ahora suena de vuelta, va a sonar ocho, va a sonar nueve, va a son... miraba el aparato, que volvió a sonar. Esta vez atendió. —Hola... Ya sé que sos vos, te conozco la voz Cecilia... sí, pero vos sabés que yo necesito el teléfono para trabajar... —jugueteaba con el cable —No es que no quiera verte, es que... claro... yo también... que yo también... —repitió en voz alta —No tiene sentido... bueno, puede ser mañana... digo que mañana, porque hoy ya es tarde... bueno, pero dejame usar el teléfono... no, ni yo... que yo tampoco... está bien, chau, hasta mañana... chau. Colgó. El calor del departamento persistía pese a la suave brisa que había comenzado a correr entre las ventanas abiertas. Marcial miró con desgano la mesa repleta de artefactos eléctricos a la e...
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A TODOS LOS LOBOS en especial a J.H.F. y a mí En determinadas circunstancias, la mente humana considera real las inusitadas fábulas que increíblemente nos tocan vivir. Sin embargo, en medio de este circo ambulante, como dicen los físicos: planeta en rotación y traslación , aún no conocemos nuestro verdadero sentido, si es que existe uno. Nadie ha sabido ubicar las imágenes de él mismo, y nadie supo conocer lo verdaderamente NO-MEDIOCRE del hecho que consiste en sobrevivir. Aunque creo que hablo de sobrevivir en forma irresponsable, sin deparar en mí mismo, olvidando que también estoy sobreviviendo, a mi pesar. No quisiera ahogarme en un sinfín de palabras sin dejar bien claro que el fin de toda sustancia es el correctamente utilizado en cada uno de nosotros. Creo que aún no somos lo suficientemente mentales como para sobrellevar la carga atroz de una filosofía propia. La llaves que creemos perdidas para siempre, sólo pueden encontrarse dentro...
Antecedentes literarios de Hugo Cella
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Hugo Cella nació en Buenos Aires en 1957. Desde comienzos de la década de 1990 desarrolla una trayectoria sostenida como narrador. Publicó los libros de cuentos Casi el final (1993), Al margen del secreto (1995) y Evrina (2019), y las novelas La vergüenza de haber sido (1994, reedición 2022), Cuando termine la noche (1996), Los vampiros en Cañuelas (2003) y Escrito en sus manos (2022), entre otros títulos. Su obra fue reconocida en numerosos certámenes literarios nacionales e internacionales, entre los que se destacan el Premio Juan Rulfo (Radio Francia Internacional), el Tercer Premio Municipal de Literatura de la Ciudad de Buenos Aires y diversos premios otorgados por la Sociedad Argentina de Escritores. Textos suyos integran antologías publicadas en Argentina y España. Se formó en talleres literarios con Liliana Celiz y Liliana Díaz Mindurry, y coordinó talleres de escritura para adultos y niños en ámbitos públicos y privados. Ha participado como jurado en con...